El éxodo rural que comenzó en España durante las décadas de 1950 y 1960 llevó a miles de personas a abandonar los pueblos donde habían nacido para buscar nuevas oportunidades en las ciudades. Aquel proceso transformó profundamente el territorio y dio comienzo a un declive demográfico que todavía continúa.
La Serranía Celtibérica, una de las zonas con menor densidad de población de España, está atravesada por la N-234, una carretera que une Burgos con Sagunto.
Recorriendo esta carretera me he encontrado con calles vacías, persianas bajadas, casas cerradas y carteles de «se vende». Lugares donde el tiempo parece haberse detenido y en los que el pasado tiene una presencia mucho mayor que el presente.
A través de la fotografía he querido acercarme a esa sensación de abandono y al paso del tiempo, prestando atención al territorio y a las personas que todavía lo habitan. Un paisaje marcado por la ausencia, pero también por una identidad que se resiste a desaparecer.
234 es también un homenaje a quienes tuvieron que marcharse. A nuestros padres, abuelos y antepasados que dejaron su tierra buscando una vida mejor. Una historia que, de una forma u otra, forma parte de la memoria de muchos de nosotros.
Documentar un territorio que se resiste a desaparecer: un trayecto con abundante pasado y escaso presente.
